El popular cantante murió en el año 2009 debido a una intoxicación aguda de Propofol, que suele suministrarse exclusivamente en hospitales y que - según afirma su exayudante Frank Cascio - llevaba tomando desde 1999.

El exayudante también escribe que se dio cuenta de que la adicción de Jackson por estos medicamentos iba en aumento y que incluso llegó a pagar a sus médicos en metálico y poner su nombre en las recetas para ocultar los problemas médicos que sufría el cantante y el dinero que estaba gastando. Además cuenta que intentó pedir la ayuda de tres hermanos del artista antes de la serie de conciertos que conmemoraban el trigésimo aniversario del cantante, que tuvo lugar en el año 2001, pero este "los rechazó".
También cuenta que el creador del éxito 'Beat It' tuvo que comenzar su primer espectáculo del aniversario una hora más tarde, porque había ingerido Demerol en el hotel. "Fui ingenuo al pensar que Michael no permitiría que los medicamentos interfirieran en su espectáculo. No tengo palabras para describir la decepción y el pánico que sentí en ese momento", comenta en su libro acerca de este suceso. Cuando escribe acerca de la muerte de su amigo, afirma que cree que el artista, que se quejaba a menudo de tener problemas para conciliar el sueño, "murió en su eterna búsqueda de un poco de paz interior".
El pasado lunes, el que fuera médico personal del cantante, Conrad Murray, fue declarado culpable de homicidio involuntario del cantante en junio del 2009. Se enfrenta a cuatro años de prisión
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